{"id":13,"date":"2013-02-27T16:15:31","date_gmt":"2013-02-27T16:15:31","guid":{"rendered":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/?p=13"},"modified":"2013-03-11T19:07:43","modified_gmt":"2013-03-11T19:07:43","slug":"muestra-de-dona-perfecta-de-benito-perez-galdos","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/muestra-de-dona-perfecta-de-benito-perez-galdos\/","title":{"rendered":"Muestra de Do\u00f1a Perfecta, de Benito P\u00e9rez Gald\u00f3s"},"content":{"rendered":"<p>Cuando el tren mixto descendente, n\u00fam. 65 (no es preciso nombrar la l\u00ednea), se detuvo en la peque\u00f1a estaci\u00f3n situada entre los kil\u00f3metros 171 y 172, casi todos los viajeros de segunda y tercera clase se quedaron durmiendo o bostezando dentro de los coches, porque el fr\u00edo penetrante de la madrugada no convidaba a pasear por el desamparado and\u00e9n. El \u00fanico viajero de primera que en el tren ven\u00eda baj\u00f3 apresuradamente, y dirigi\u00e9ndose a los empleados, pregunt\u00f3les si aqu\u00e9l era el apeadero de Villahorrenda. (Este nombre, como otros muchos que despu\u00e9s se ver\u00e1n, es propiedad del autor.)<\/p>\n<p>\u2014En Villahorrenda estamos \u2014repuso el conductor, cuya voz se confund\u00eda con el cacarear de las gallinas que en aquel momento eran subidas al furg\u00f3n\u2014. Se me hab\u00eda olvidado llamarle a usted, se\u00f1or de Rey. Creo que ah\u00ed le esperan a usted con las caballer\u00edas.<\/p>\n<p>\u2014\u00a1Pero hace aqu\u00ed un fr\u00edo de tres mil demonios! \u2014dijo el viajero envolvi\u00e9ndose en su manta\u2014. \u00bfNo hay en el apeadero alg\u00fan sitio d\u00f3nde descansar y reponerse antes de emprender un viaje a caballo por este pa\u00eds de hielo?<\/p>\n<p>No hab\u00eda concluido de hablar, cuando el conductor, llamado por las apremiantes obligaciones de su oficio, march\u00f3se, dejando a nuestro desconocido caballero con la palabra en la boca. Vio \u00e9ste que se acercaba otro empleado con un farol pendiente de la derecha mano, el cual mov\u00edase al comp\u00e1s de la marcha, proyectando geom\u00e9trica serie de ondulaciones luminosas. La luz ca\u00eda sobre el piso del and\u00e9n, formando un zig-zag semejante al que describe la lluvia de una regadera.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfHay fonda o dormitorio en la estaci\u00f3n de Villahorrenda? \u2014pregunt\u00f3 el viajero al del farol.<\/p>\n<p>\u2014Aqu\u00ed no hay nada \u2014respondi\u00f3 \u00e9ste secamente, corriendo hacia los que cargaban y ech\u00e1ndoles tal rociada de votos, juramentos, blasfemias y atroces invocaciones que hasta las gallinas escandalizadas de tan grosera brutalidad, murmuraron dentro de sus cestas.<\/p>\n<p>\u2014Lo mejor ser\u00e1 salir de aqu\u00ed a toda prisa \u2014dijo el caballero para su capote\u2014. El conductor me anunci\u00f3 que ah\u00ed estaban las caballer\u00edas.<\/p>\n<p>Esto pensaba, cuando sinti\u00f3 que una sutil y respetuosa mano le tiraba suavemente del abrigo. Volvi\u00f3se y vio una oscura masa de pa\u00f1o pardo sobre s\u00ed misma revuelta y por cuyo principal pliegue asomaba el avellanado rostro astuto de un labriego castellano. Fij\u00f3se en la desgarbada estatura que recordaba al chopo entre los vegetales; vio los sagaces ojos que bajo el ala de ancho sombrero de terciopelo viejo resplandec\u00edan; vio la mano morena y acerada que empu\u00f1aba una vara verde, y el ancho pie que, al moverse, hac\u00eda sonajear el hierro de la espuela.<\/p>\n<p>\u2014\u00bfEs usted el se\u00f1or don Jos\u00e9 de Rey? \u2014pregunt\u00f3 echando mano al sombrero.<\/p>\n<p>\u2014S\u00ed; y usted \u2014repuso el caballero con alegr\u00eda\u2014 ser\u00e1 el criado de do\u00f1a Perfecta que viene a buscarme a este apeadero para conducirme a Orbajosa.<\/p>\n<p>\u2014El mismo. Cuando usted guste marchar&#8230; La jaca corre como el viento. Me parece que el se\u00f1or don Jos\u00e9 ha de ser buen jinete. Verdad es que a quien de casta le viene&#8230;<\/p>\n<p>\u2014\u00bfPor d\u00f3nde se sale? \u2014dijo el viajero con impaciencia\u2014. Vamos, v\u00e1monos de aqu\u00ed, se\u00f1or&#8230; \u00bfC\u00f3mo se llama usted?<\/p>\n<p>\u2014Me llamo Pedro Lucas \u2014respondi\u00f3 el del pa\u00f1o pardo, repitiendo la intenci\u00f3n de quitarse el sombrero\u2014 pero me llaman el t\u00edo Licurgo. \u00bfEn d\u00f3nde est\u00e1 el equipaje del se\u00f1orito?<\/p>\n<p>\u2014All\u00ed bajo el reloj lo veo. Son tres bultos. Dos maletas y un mundo de libros para el se\u00f1or don Cayetano. Tome usted el tal\u00f3n.<\/p>\n<p>Un momento despu\u00e9s se\u00f1or y escudero hall\u00e1banse a espaldas de la barraca llamada estaci\u00f3n, frente a un caminejo que partiendo de all\u00ed se perd\u00eda en las vecinas lomas desnudas, donde confusamente se distingu\u00eda el miserable caser\u00edo de Villahorrenda. Tres caballer\u00edas deb\u00edan transportar todo, hombres y mundos. Una jaca, de no mala estampa, era destinada al caballero. El t\u00edo Licurgo oprimir\u00eda los lomos de un cuartago venerable, algo desvencijado aunque seguro, y el macho cuyo freno deb\u00eda regir un joven zagal de piernas listas y fogosa sangre, cargar\u00eda el equipaje.<\/p>\n<p>Antes de que la caravana se pusiese en movimiento, parti\u00f3 el tren, que se iba escurriendo por la v\u00eda con la parsimoniosa cachaza de un tren mixto. Sus pasos, retumbando cada vez m\u00e1s lejanos, produc\u00edan ecos profundos bajo tierra. Al entrar en el t\u00fanel del kil\u00f3metro 172, lanz\u00f3 el vapor por el silbato, y un aullido estrepitoso reson\u00f3 en los aires. El t\u00fanel, echando por su negra boca un h\u00e1lito blanquecino, clamoreaba como una trompeta, al o\u00edr su enorme voz, despertaban aldeas, villas, ciudades, provincias.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed cantaba un gallo, m\u00e1s all\u00e1 otro. Principiaba a amanecer.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando el tren mixto descendente, n\u00fam. 65 (no es preciso nombrar la l\u00ednea), se detuvo en la peque\u00f1a estaci\u00f3n situada entre los kil\u00f3metros 171 y 172, casi todos los viajeros de segunda y tercera clase se quedaron durmiendo o bostezando dentro de los coches, porque el fr\u00edo penetrante de la madrugada no convidaba a pasear [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-13","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-sample"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=13"}],"version-history":[{"count":10,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":52,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/13\/revisions\/52"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=13"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=13"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/dotepub.com\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=13"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}